SALVACIÓN

La Fe para Salvación

No se puede estudiar la Biblia por mucho tiempo sin llegar a comprender la importancia de la fe. Un pecador no puede ser salvo aparte de la fe (Efesios 2:8-9). “El evangelio de Cristo…es poder de Dios para salvar al que cree…porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: el justo por la fe vivirá” (Romanos 1:16-17). Por lo tanto, es importante entender lo que esta palabra significa.

I. ¿QUÉ ES FE?

Hebreos 11:1 “Es pues la fe, la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve”.

“Certeza de lo que se espera”. La Real Academia de la Lengua define certeza como: “Conocimiento seguro y claro de algo”. Tener certeza en lo que viene, es estar seguro, sin dudas ni ambigüedades, sin temores. ¿Que se opone a esa certeza? La duda, el temor, la ambigüedad, la inseguridad.

La fe abarca tres cosas: conocimiento, creencia y confianza. La fe es confianza personal. Usamos la palabra en la conversación diaria como sigue, «Tengo completa fe en mi doctor». Queremos decir que confiamos en él para nuestro caso. Así, en la Biblia, la fe es confianza personal en Dios. Significa que creemos lo que Él dice, y confiamos que Él nos puede salvar y guardar.

II. ¿DÓNDE CONSEGUIMOS FE?

Muchas personas tienen fe que Dios les va a bendecir y salvar eternamente, pero la basan sencillamente en sus propias ideas, no en promesas ni enseñanzas bíblicas. La fe verdadera, la que Dios reconoce y bendice, se basa en la Biblia. Es la confianza en las promesas de Dios y la obediencia a los mandamientos de Dios. (Romanos 10:14,17)

En todos los casos de conversión en Hechos se nota claramente que llegaron a creer por haber escuchado el mensaje de Dios. Si usted quiere tener fe, tiene que ser por este medio, no por sueños, visiones ni experiencias sino por la Palabra de Dios directamente. (Hechos 4:4; 15:7, 17:11,12)

¿Pero cómo un hombre recibe fe? La pregunta está respondida en Romanos 10:17. «La fe viene por el oír, y el oír la Palabra de Dios.» Por lo tanto, si un hombre no tiene fe en Dios, debería leer la Biblia.

III. ¿CUÁL ES EL VERDADERO OBJETO DE FE?

No es suficiente tener fe. La fe debe ser puesta en un objeto digno de confianza. Puedes creer que un avión puede llevarte de una ciudad a otra. Puedes creer que el avión volará. Puedes creer que el piloto sabe cómo volar el avión y que te llevará donde quieras ir. Puedes creer incluso que el viaje será para disfrutarlo. La única cosa que debes hacer es tomar asiento en el avión. Sólo entonces puedes ejercer tu fe. Más allá del punto de que hayas hablado de eso; debes contarle a otros de eso; habrás proclamado que lo crees. Pero hasta que no estés a bordo no habrás ejercitado tu fe. La fe verdadera demanda acción. La Biblia dice: “Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” (Santiago 2:17-18).

La Biblia establece al Señor Jesucristo como el verdadero objeto de fe (Hechos 20:21). El hecho más importante no es cuánta fe un hombre tiene, o qué clase de fe él tiene, sino que si quiere ser salvo, el objeto de su fe debe ser Jesucristo. Fe en que Jesucristo siendo Dios se hizo hombre para sufrir el castigo que cada uno de nosotros merece y llevar nuestros pecados en su muerte en la cruz (Filipenses 2: 6-10). Fe en que Jesucristo es el sustituto de mi propia muerte.

Así que tú puedes creer que Cristo nació en Belén, de una virgen, murió en el Calvario, resucitó y ascendió al cielo. Incluso puedes creer que la Biblia es la Palabra de Dios, pero realmente no haber puesto tu fe en Cristo hasta que confías en Él (en su sacrificio) para salvarte de tus pecados y llevarte al cielo.

IV. EJEMPLOS DE FE

Las Escrituras están llenas de ejemplos de fe. El capítulo 11 de Hebreos ha sido llamado «La lista de honor de la fe» porque menciona algunos destacados hombres y mujeres que tuvieron fe.

Dos otras instancias deben ser citadas. La primera es la fe del centurión (Mateo 8:5-10). El centurión creyó que Cristo podía salvar a su siervo solamente por decir la palabra. La otra es la fe de la mujer de Canaán (Mateo 15:22-28). Ella rogó que el pan reservado a los judíos escogidos le pudiese ser dado a ella, una gentil. Su fe fue humilde y persistente.

V. NUESTRA FE TIENE QUE SER UNA FE VIVA.

La fe BÍBLICA NO es sencillamente aceptar o afirmar ciertas verdades; es OBEDECER estas verdades de corazón. La fe es la CONFIANZA en las promesas de Dios y la OBEDIENCIA a los mandamientos de Dios.

Todos los hombres de fe la demostraron por medio de sus obras (Hebreos 11:4, 7-9,27-34). La fe tiene que manifestarse en el sincero arrepentimiento, la confesión pública de ella y el bautismo en Cristo para que sea salvo por medio de la fe. Sin la fe todo esto no vale nada. Pero sin estas expresiones de una fe VIVA, la fe no vale nada.

VI. LA RECOMPENSA DE LA FE

La verdadera fe nunca queda sin recompensa. Nadie jamás ha confiado en Dios en vano. Recuerda, la fe debe tener tres cosas: conocimiento, creencia y confianza. Todo pecador que se ha arrepentido de sus pecados y que ha puesto su fe en Jesucristo ha sido salvo. El Salvador dijo: «El que a mí viene, no le echo fuera» (Juan 6:37).

¡Levántate¡ Pon tu fe en Jesucristo, arrepiéntete de tus pecados, confiesa que Jesucristo es tu único Señor , muere con Cristo en el bautismo y resucita para una vida nueva.

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