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¿Relativismo Moral o Absolutidad Escritural?

En nuestra edad postmodernista, la filosofía de la indulgencia total en los placeres sensuales ha llegado a ser una norma social. La televisión, las películas, los juegos de video y los libros promueven el relativismo moral (que enseña que no existe un sistema absoluto de moralidad y ética). Los programas de televisión tales como Esposas Desesperadas muestran que el hurto, la mentira y la promiscuidad sexual son normales y aceptables moralmente—mientras que obtenga lo que quiera. “¡Solamente hazlo!” es el lema de un calzado popular y de moda que se enfoca principalmente en los adolescentes y estudiantes universitarios. Al considerar la presión de las industrias del entretenimiento y la moda, es fácil ver por qué el relativismo moral es una manera de pensar tan extendida. Sin embargo, se puede notar sus resultados en la decadencia de la humanidad en nuestro mundo postmodernista. Los homicidios legalizados llevan nombres nuevos y aceptables como el “aborto” y la “eutanasia”; las perversiones sexuales gozan de estatus favorecido; la mentira, el hurto y la trampa son completamente aceptables en nuestro enfoque “iluminado” de pensamiento relativista—obtenga lo que pueda, como pueda, cuando pueda, porque la vida es corta y solamente tiene una oportunidad de hacerlo.

Posmodernidad: el horizonte de lo inmediato

Sin embargo, la idea no está limitada solamente a la sociedad contemporánea. El relativismo moral y ético se ha expandido en el reino del cristianismo, causando que los hombres y mujeres fieles cuestionen la absolutidad escritural y abandonen las enseñanzas bíblicas claras. La exégesis bíblica ha cambiado de “la Biblia dice” a “solamente siento esto en mi corazón, por ende sé que es verdadero”. Los ancianos ya no ejecutan la disciplina mandada escrituralmente, los predicadores dejan de enseñar la verdad, y predican solamente lo que se acepta comúnmente, y se considera como legalistas, críticos y de mente cerrada a aquellos que enseñan la absolutidad moral y escritural

Si esto es cierto, entonces los mismos escritores inspirados fueron legalistas, críticos y de mentes cerradas, ya que ¡se enseña claramente la absolutidad a través de la Biblia! Pablo escribió:

Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándolos o defendiéndoles… (Romanos 2:14-15, énfasis añadido).

Los gentiles hacían las cosas que la ley de Dios requería, no porque ellos habían recibido algún código escrito específico, como en el caso de los judíos, sino porque existía un sistema absoluto de moralidad y ética. Dios estableció este sistema, el cual ha continuado desde la Creación hasta ahora. La voluntad del hombre no puede ignorar la absolutidad de Dios sin generar consecuencias drásticas, como se puede ver en el mundo. Este mismo principio de absolutidad moral se ve en la Escritura, ya que la Biblia contiene enseñanzas definitivas que no están abiertas al sentimiento e interpretación personal del hombre.

Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:19-21, énfasis añadido).

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad (Mateo 7:21-23).

Cuando Dios habla, no es asunto del hombre interpretar por medio de sus sentimientos personales lo que Dios ha dicho. Existe un sistema absoluto de enseñanza, así como existe un sistema absoluto de moralidad—ambos son definidos por Dios, y como tales, no están abiertos a la manera de pensar relativista postmodernista. Tal vez el pensamiento más profundo es que somos juzgados, confirmados o condenados por estos sistemas absolutos. No somos juzgados por nuestros sentimientos, sino por lo que Dios ha establecido desde el principio en la forma de absolutidades morales y bíblicas.

En un tiempo en el cual el mundo dice, “Solamente hazlo”, los cristianos no deberíamos permitir que el relativismo inmoral o no-escritural nos desoriente. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8), y como imitadores de Cristo, deberíamos continuar enseñando las absolutidades que son las mismas ayer, hoy y siempre.

Por Personal de A.P.

http://www.apologeticspress.org

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